El Feng Shui empieza fuera de casa

Un espacio, además de ser estético y funcional, debe ser capaz de favorecer nuestro bienestar emocional. Sin embargo, ese bienestar no comienza al cruzar la puerta. Antes de analizar el interior de una vivienda, el Feng Shui exterior observa todo aquello que lo rodea.

Cuando el entorno exterior genera presión, ruido, desorden o un movimiento demasiado agresivo, resulta mucho más difícil mantener un flujo armonioso del Qi hacia el interior. Por eso podemos decir que el Feng Shui empieza fuera de casa.

Feng Shui exterior: la importancia de las formas exteriores

La esencia del Feng Shui busca que la energía pueda fluir sin grandes obstáculos. Las formas exteriores condicionan la energía que llega hasta nuestra casa.

Para determinar si un inmueble tiene una buena ubicación se utiliza la Escuela de las Formas, también conocida como Escuela de los Cinco Animales Celestiales.

En un estudio de Feng Shui se analiza el entorno de cualquier edificación para comprender de qué manera influye en la energía que entra en la vivienda.

Cuando esta energía es favorable, puede facilitar la llegada de oportunidades para sus habitantes. Cuando es desfavorable, pueden aparecer más fricciones y dificultades, por lo que será necesario estudiar cómo armonizar su influencia.

¿Qué define una buena ubicación?

Para valorar una buena ubicación se estudian dos puntos clave: el frente energético y la puerta de entrada, que no tienen por qué coincidir.

También se observa:

  • Que el inmueble se encuentre integrado en un entorno relativamente homogéneo y equilibrado.
  • Que el asiento del inmueble disponga de una protección adecuada.
  • Que el frente energético cuente con suficiente espacio abierto y reciba un movimiento amable.
  • Que las vistas desde el frente energético sean agradables y no estén dominadas por obstáculos o formas agresivas.

 

Tradicionalmente, el frente de una vivienda debía disponer de agua. En los entornos urbanos actuales, las calles, los caminos y el movimiento de personas y vehículos pueden actuar como agua virtual.

Pero no todas las calles producen el mismo efecto. Su forma, dirección, cercanía y velocidad determinan si el movimiento llega de manera suave o si, por el contrario, ejerce demasiada presión sobre el inmueble.

El Feng Shui analiza las condiciones presentes para comprender su influencia y estudiar las posibles correcciones.

Un entorno demasiado yin o demasiado yang

El equilibrio también depende de la naturaleza y la intensidad de las actividades que rodean la vivienda.

Un cementerio, una funeraria o un edificio abandonado pueden aportar una cualidad excesivamente yin. 

En el extremo contrario, un aeropuerto, una discoteca, una comisaría o una planta de tratamiento de residuos pueden generar una actividad demasiado yang debido al ruido, el movimiento o la agitación constantes.

También se observa la presencia de contenedores de basura, suciedad, deterioro o cualquier elemento que afecte de forma continuada a las vistas y a la percepción del entorno.

No todos estos elementos influyen de la misma manera. Es necesario valorar su distancia, tamaño, orientación, visibilidad y relación concreta con la vivienda.

Las rotondas también requieren atención porque concentran y redistribuyen el movimiento. Su efecto dependerá de su posición respecto al inmueble y de las energías que se encuentren en ese sector.

La historia del lugar también aporta información

Antes de alquilar o comprar una vivienda, conviene conocer, en la medida de lo posible, la historia del inmueble y de su entorno.

Su uso anterior, los períodos prolongados de abandono, las reformas realizadas o la existencia de acontecimientos graves son datos que pueden ayudar a comprender mejor el lugar.

Esto no significa que una vivienda quede automáticamente descartada porque haya ocurrido un acontecimiento grave en ella.  Su historia constituye un dato más y debe valorarse junto con el entorno, la orientación, la distribución y el momento temporal del inmueble.

Una casa no empieza ni termina en sus paredes. Antes de atravesar la puerta, ya está recibiendo el movimiento, las formas y la información de todo aquello que la rodea.

Por eso, antes de elegir una vivienda, merece la pena detenerse y observar:

¿Qué recibe tu casa cada día desde el exterior?